Noche Oracular

El barrio porteño de Palermo recibió el pasado sábado 27 de enero a Inalámbricos en el “Ciclo Oracular”, llevado a cabo en el Distrito de Arte Pomo.

El evento organizado por Inalámbricos, la banda integrada por Seba (guitarra y voz), Joni (guitarra y coros) y Marce (batería), reunió también la música de Cahier y Circo Durmiente. Además de contar con música en vivo, los emprendedores Agustín de Koji Apparel Company, Santiago de Perez y Punto, Denis de la Editorial Marciana y la artista plástica Marian Lis, expusieron sus productos y obras en el lugar.

Cahier, abriendo el Ciclo

El primer show arrancó pasadas las 23 con la actuación de los chicos de Avellaneda, los hermanos Matias y Cristian De Cicco, en voz y guitarra, y Matias Espinosa en bajo, quienes dan vida a Cahier. La habitación revocada con los ladrillos a la vista, se transformó en una especie de “sala de ensayo” para las tres bandas, según los comentarios que iban haciendo al momento de probar sonido. Es que los espacios reducidos acercan más el público hacía el artista.

Marian Lis, la dueña del acrílico en la noche oracular

En el mismo momento que la música de Cahier sonaba, en la galería previa al escenario Marian arrancaba a mover el pincel sobre el fibrofácil, para darle más color más color a la sala que se encontraba repleta de sus cuadros y a la “Geisha”, la obra que pintaría esa noche.

Luego de casi 40 minutos envueltos en luces amarillas de led y una tenue oscuridad, el rock de Cahier dejó de sonar para dar paso al armado de los de Lanús. Ese bache perfecto, sirvió para que quienes estábamos ahí, nos refresquemos con la suave brisa que corría en la vereda de la calle Sta. Rosa. Y si tenías una rubia espumosa en la mano, mucho mejor.

Circo Durmiente sobre el escenario de Pomo

El cierre estuvo a cargo de Circo Durmiente, que ya entrado el domingo 28 le dieron el broche final al primer Ciclo Oracular, con la voz de Ale, Sergio y Hernán en guitarra, Nicolás en el bajo y Dani en batería. Ya con el público entre sentado y parado, la “Geisha” terminada, algunas latas en el suelo y casi una hora de la música de Circo, el rock en vivo se dejó de escuchar en Pomo, en una madrugada que paso a ser un divertido éxito, en la que la ciudad de la furia fue testigo de una noche oracular.

Por el lado de Cahier pueden seguirlos en sus redes para la confirmación de sus próximas actuaciones y, por el lado de Circo Durmiente el 16 de marzo regresan a Mutar en memoria a su gran cierre de año.

 

Oráculo Inalámbrico

Después de la presentación de los inventores de Oracular, pudimos hablar con ellos sobre la idea de este ciclo. Sus tres actuales integrantes, que en su próximo show planean presentan al nuevo bajista, coincidieron que al ser su primer Ciclo fue un éxito compartido. “Es un empuje al arte”, contaba Seba, mientras justificaban junto a Marcelo que ese es el motivo por el cual quisimos compartir este evento con diferentes artistas, tanto plásticos, textiles, escritores como músicos. Además de que, por supuesto, este tipo de eventos les permite ir llevando su música por diferentes lugares.

Inspirados en otras bandas independientes, cuenta Joni, que el nombre surge en una noche de vuelo con lsd y MGMT y su disco “Oracular Spectacular”, “donde dicen <<si vamos a hacer algo y vamos a entrar la energía de algo en un lugar, que se llame oracular>>; es un oráculo”.

Como ya contaron hace unos meses, la banda tiene mucho de Artics Monkys y de The Stockers. Dentro de lo que fue la semana dónde se conmemoró el “Día del Músico”, por el natalicio del gran Alberto “Flaco” Spinetta, el 23 de enero, les preguntamos, en cuanto al rock nacional, desde qué músicos rescataban los sonidos. “Sumo, Spinetta, Peces Raros”, mencionaba Jonatan, quien iba a coincidir con su compañero Seba, al nombrar a “Babasonicos”, que además adicionaba “Los Brujos, Juana La Loca, Juana Molina, de los ’90 para acá, todo”. Por su parte, Marcelo resalta la música de “Massacre”.

Inalámbricos se presentó con un show de diez canciones, ocho propias y dos covers, la banda fue el “plato principal” del ciclo. El rock se sintió en recinto durante una puesta que duró casi una hora. La energía oracular se concentró tanto que hasta la pedalera del violero se puso a rockear cuando empezó a salir del escenario en el tercer tema de la banda.

Con el disco cocinándose, los que derivan su nombre de la conexión inventada por Nikola Tesla, aseguran que se vienen más ciclos de este tipo y sobretodo un 2018 con mucha música, sonidos y melodías sin parar. Por lo pronto, la banda confirma su siguiente gran show el jueves 22 de febrero a las 21hs en La Viola Bar de Quilmes.

 

Ph: Laura Bayo

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